Mi camino con las Constelaciones Familiares comenzó a partir de una búsqueda
muy personal.
Durante mucho tiempo intenté comprender desde la cabeza algunas situaciones de
mi vida, mis relaciones y ciertas formas de repetición que no conseguía
explicar. Las Constelaciones me ofrecieron otra manera de mirar: más profunda,
más humana y, sobre todo, menos centrada en buscar culpables.
Me he formado con Joan Corbalán en Constelaciones Familiares,
incorporando también una mirada sobre el trauma y la salud.
En este camino, Bert Hellinger y Stephan Hausner han sido dos referentes
importantes para mí, entre muchos otros maestros y profesionales que han
contribuido a ampliar mi manera de comprender las Constelaciones y de acompañar
a las personas.
Pero mi intención no es acumular conocimientos ni tener respuestas para todo.
Sigo siendo alumno de mi propia vida.
Y quizá por eso me interesa tanto acompañar a otras personas: porque sé lo que
significa encontrarse con algo que no entiendes, intentar cambiarlo una y otra
vez y descubrir que, a veces, lo que necesitamos no es luchar más, sino
aprender a mirar de otra manera.
Desde ahí nace mi forma de acompañar: con respeto por la historia de cada
persona, sin juicios, y dando espacio a que cada uno pueda encontrar su propio
movimiento hacia una vida más plena y más libre.