¿Necesito traer un tema concreto?
Sí. Para constelar hace falta un asunto que te importe de verdad: una relación,
un duelo, una decisión que no se mueve, algo que lleva tiempo pesándote. No se
constela por curiosidad ni para ver qué pasa.
No necesitas traerlo ordenado ni saber explicarlo con precisión —eso lo afinamos
al empezar—, pero sí saber qué quieres mirar. Cuanto más claro está, más limpio
y más hondo resulta todo.
Si lo que quieres es acercarte y ver cómo funciona sin traer nada tuyo, el sitio
para eso es el taller gratuito: puedes venir como
representante.
¿Tengo que contar toda mi historia? ¿Y si sé muy poco de mi familia?
Cuentas lo que quieras contar y nada más. Toda la información es válida, mucha o
poca: no hay una cantidad mínima para poder trabajar.
Si conoces la historia de tu familia, la usamos. Y si sabes poco o casi nada
—adopciones, un padre o una madre de quien no hay datos, ramas de las que nunca
se habló, países y apellidos que se perdieron por el camino—, también se trabaja.
No saber no es un obstáculo: muchas veces es justo el punto de partida, porque
ese vacío también ocupa un lugar en el sistema.
¿Esto es terapia psicológica?
No. Es una herramienta de acompañamiento personal, y no sustituye a la atención
de un profesional sanitario. Si estás en tratamiento psicológico o psiquiátrico,
constelar puede convivir con ello, pero no lo reemplaza. Dímelo al reservar y lo
hablamos.
¿Tiene que venir mi familia?
No hace falta que venga nadie. En una constelación tu familia está presente de
otra manera: representada, mirada y respetada. En sesión individual con muñecos
o marcadores; en grupo, con personas que ocupan su lugar.
Tampoco tienes que contárselo a nadie. Esto lo haces por ti.
¿Cuántas sesiones voy a necesitar?
No hay un número. Mucha gente viene por un tema concreto, hace una sesión y con
eso le basta durante bastante tiempo. Otras personas vuelven cuando aparece algo
nuevo. No trabajo con bonos ni con paquetes cerrados: vienes cuando lo necesitas.
¿Hay que creer en algo para que funcione?
No. No se pide fe, ni pertenencia a ninguna corriente, ni conocimientos previos.
Puedes venir escéptico y mirar lo que pasa. De hecho es una posición
perfectamente válida para empezar.
¿Y si me emociono, o me bloqueo y no sé qué hacer?
Es habitual y no pasa nada. Vamos despacio, te acompaño en todo momento y puedes
parar cuando quieras. No hay nada que hacer bien ni nada que puedas hacer mal: en
una constelación no se actúa, se mira.
¿Qué diferencia hay entre la sesión individual y el taller de grupo?
En la individual tienes todo el tiempo para ti y el espacio es más recogido. En
el grupo, las personas que representan aportan una información y una fuerza que
en individual no aparecen, y además representar en el trabajo de otro mueve
mucho. Si dudas, apúntate al taller como representante: es gratuito, no traes
nada tuyo y ves por dentro cómo funciona.
¿La sesión online funciona igual que la presencial?
Sí. Se trabaja con muñecos o marcadores igual que en consulta, solo que a través
de la pantalla. Lo que necesitas es una hora sin interrupciones y un sitio donde
puedas hablar tranquilo.
¿Es confidencial?
Sí, completamente. Lo que ocurre en una sesión no sale de ahí. En los talleres de
grupo pido el mismo compromiso a todas las personas que asisten, y se dice en voz
alta antes de empezar.
¿Puedo constelar algo de otra persona?
Se constela siempre desde tu lugar, no desde el de otro. Sí puedes mirar cómo te
afecta a ti la situación de alguien a quien quieres, que suele ser lo que
realmente se necesita.